NUESTRA FILOSOFÍA

Nuestra filosofía viajera consiste en ofrecer un modelo de viaje alternativo, cercano y más humano. Otra manera de descubrir y conocer un país y, de acercarse a sus gentes.

Está basada en el concepto “Slow Travel” que definimos como el arte de viajar al ritmo natural que marca el sitio donde te encuentras, conocer la historia o visitar los monumentos más emblemáticos desde otro punto de vista, explorar sus rincones y secretos más escondidos, respetar su cultura, valores y tradiciones, interactuar desde la empatía con sus habitantes, participar en ritos y ceremonias sagradas o comprar en los mercados locales tradicionales. En definitiva, observar y saborear intensamente todo e integrarse lo máximo posible.

A veces, decimos que somos como un “puente” entre cada viajero y viajera y el país, pueblo, o sociedad a conocer. ¡Y por ello queremos que los viajes se conviertan en experiencias viajeras personales únicas, transformadoras, inolvidables e intransferibles!

Esto facilita nuestro trabajo, nos enriquece personal y profesionalmente y nos permite seguir nutriéndonos, aprendiendo, para inspirarnos, descubrir lugares y dar forma a nuevos itinerarios.

Y, una vez hecho todo el trabajo de campo y de investigación, diseñamos viajes en grupo elaborados con dedicación, entrega y pasión. Elegimos y cuidamos al máximo cada detalle del itinerario, las visitas y actividades, los transportes y los alojamientos. Y además estamos muy presentes en todos los viajes como guías-acompañantes.

Contamos con el apoyo de varias agencias de turismo local y de profesionales comprometidos que nos proporcionan el soporte humano, técnico y logístico necesario para cada viaje. Así contribuimos al desarrollo de la economía local al tiempo que nos ayudan a convertir nuestros viajes y tus sueños en realidad.

De entre 6~14 personas como máximo, dependiendo siempre de la ruta o el tipo de viaje. Así es más fácil ofrecer un trato más personal, movernos con mayor facilidad,generar menos impacto y “pasar más desapercibidos”. Además creamos un ambiente cercano y de confianza: una “familia viajera”.

Haciendo que nuestra huella ecológica e impacto medioambiental sean lo más pequeños posibles. ¿Cómo? Poniendo en práctica nuestra filosofía Slow Travel: Callejeando a pie, utilizando alojamientos familiares con encanto y acordes con el entorno, mostrando respeto por las creencias y las tradiciones sin imponer las nuestras. Comprando a pequeños artesanos y artesanas, utilizando aviones sólo cuando -por largas distancias- sea necesario, comiendo en restaurantes locales, no dando dinero o limosna por hacer una fotografía, recogiendo nuestra basura y contaminando lo mínimo, respetando la intimidad de cada ser humano y también los monumentos, espacios públicos y sagrados o negándonos a participar en alguna actividad donde veamos explotación de algún tipo ya sea de personas o de animales.

Al tiempo, al clima y la energía de cada lugar. A veces ese ritmo vital nos invita a improvisar, a deshacer ideas preconcebidas, a romper horarios y cambiar el plan inicial. Esto, nos brinda una oportunidad de apertura y de flexibilidad hacia los cambios y los imprevistos. Aprendemos a soltar y a cultivar la paciencia ante los contratiempos.

Sentimos que es una manera de darle otra dimensión al viaje (todo viaje sucede dentro y fuera) y de ayudar a integrar todo lo que vamos experimentado. Un espacio íntimo y personal, en el que cuidar el cuerpo y la mente, cultivar la atención, aprender a relajarse, trabajar la energía grupal y favorecer el desarrollo personal.

A veces, la realidad que viven muchas personas es extremadamente dura. Por ello, nos gusta conocer lo que sucede en el mundo, sensibilizar a quienes viajan con nosotros sobre situaciones de discriminación, las desigualdades económicas y sociales y mostrarles la cara más triste y menos amable de algunos sitios. También colaboramos con varias ONGs que desarrollan proyectos solidarios, educativos, sanitarios y humanitarios en varias zonas de los países que visitamos.

El “antes”, cuando nos preparamos mental y emocionalmente y nos informamos un poco acerca del país a visitar. En el “durante” veremos cada situación por hermosa, reveladora, desconcertante o dura que nos parezca como parte del propio viaje. Y con el “después”, reflexionamos y hacemos balance de todo lo aprendido para entender mejor el país que conociste y sus gentes, al mundo y a tí mismo/a.