Cuantas historias, cuantos encuentros, cuantas largas esperas amenizadas por el dulce y amargo sabor a leche y especias de un buen chai.

¿Sabías que el té es la bebida que más se consume en el mundo, después del agua?

 En la India desde luego, lo es. Da igual si estás en la calle, en el tren, en una tienda, en mitad de la carretera o en una aldea remota. ¡En cualquier rincón encontrarás “chais wallahs” (vendedores de té) y a cada cual más profesional, peculiar e ingenioso!

El chai forma parte de la vida cotidiana de los indios y es una bebida social con un componente cultural muy importante. Su preparación y degustación es todo un arte y podríamos decir que es casi un delito visitar la India y no deleitarse con esta maravillosa explosión de sabores.

Pero ¿de dónde viene esta afición tan arraigada por el chai?

Parece ser que el origen está en la época en la que Imperio Británico se encontraba en la India. Hasta entonces, solo había plantas de té en el desconocido estado de Assan y se usaba exclusivamente en el campo de la medicina. Cuentan que allá por el siglo XIX, un inglés trajo semillas desde China para terminar con el gran monopolio en la comercialización de té que por entonces tenía el gigante asiático. Y a partir de ahí, se extendieron las plantaciones a lo largo del país. Hoy en días algunas de las mejores variedades de té del mundo, provienen de India.

En aquellos tiempos al parecer, a los indios no le hacía mucha gracia el té “a secas” y poco a poco, empezaron a añadirle leche y otras especias utilizadas en el Ayurveda, su medicina tradicional.

Para el Ayurveda el otoño es la estación de Vata, la dosha reguladora del equilibrio, el movimiento y la creatividad. Es una época ideal para hacerse limpiezas y cuidados, en profundidad. Entre otras cosas, se recomienda no tomar bebidas frías y puesto que el chai está compuesto de varias especias calientes que estimulan el organismo, pensamos que era el momento perfecto para recomendarlo y enseñaros a prepararlo en casa.

En India se tienen en cuenta algunos ingredientes principales como el té negro, leche, clavo, jengibre, canela, pimienta negra, cardamomo, nuez moscada o azúcar aunque dependiendo de la zona o de la tradición familiar, cada uno va a tener su propia versión del chai. Nosotros os compartimos nuestra receta personal y avisamos de que nos gusta prepararlo bien cargado y fuerte :-)

ELABORACIÓN

  • 1 litro de agua
  • 2 cucharadas soperas de té negro
  • 1 trozito de jengibre fresco
  • 1 pieza de anís estrellado
  • 4 clavos
  • 6 semillas de cardamomo
  • 1 ramita de canela
  • 1 vaina de vainilla
  • 1/2 cucharada de café de nuez moscada rayada
  • 5 o 6 granos de pimienta negra
  • 4 o 5 cucharadas de azúcar panela
  • 3 vasos de leche

 icon-exclamation-circle Ojo con el tiempo de reposo para que el té no amargue en exceso

En primer lugar, pelamos el jengibre y lo partimos en 2 trozos. Machacamos un poco el cardamomo, el clavo y la canela y hacemos un pequeño corte en la vaina de vainilla para extraer todo su aroma y conseguir mayor intensidad.

Ponemos en un cazo 1 litro de agua, añadimos todas estas especias junto con los granos de pimienta y el anís estrellado y a fuego muy lento, lo dejamos unos 20-25 minutos hasta que rompa a hervir.

Entonces, bajamos un poco el fuego y añadiremos la leche, el té negro, el azúcar y la nuez moscada. Dejaremos la mezcla 5 minutos, apagaremos y dejaremos reposar de 5-10 minutos.

Colaremos bien toda la mezcla, serviremos y a disfrutar.

BENEFICIOS

  • En verano, nutre e hidrata.
  • En invierno, funciona como tónico reconstituyente.
  • Es un gran fuente de energía.
  • Estimula el sistema nervioso.
  • Ayuda a la concentración.
  • Proporciona antioxidantes.
  • Poderoso digestivo.
  • Activa la circulación.
  • Metaboliza las grasas.
  • Desintoxica el organismo.
  • Eficaz con el dolor de garganta.
  • Ayuda a combatir el resfriado o la congestión nasal.

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